Muestra Homenaje
Esta exposición de Jorge Ludueña se inscribe dentro de un programa que intenta poner otra vez en circulación las obras de excelentes dibujantes como lo han sido Lajos Szalay,
Lino Spilimbergo, Aurelio Salas, Miguel Ángel Guzmán, Armando Donini, Osvaldo Attila y Ezequiel Linares, entre muchos otros.
Las obras son testimonios y evidencias materiales de un tiempo que incubó grandes artistas que al resistir las clasificaciones quedan tapados por el olvido.
Ludueña nace en 1927 en Buenos Aires, se forma en el Taller de Demetrio Urruchúa, obtiene importantes reconocimientos en la Argentina y en España.
Se posiciona como un dibujante excepcional en la década del 60; las tintas 'El Matadero' y 'Palabra sostenida' ingresan a la colección del Museo Sívori
tras haber sido premiadas en las ediciones de los años 1967 y 1968 del Salón Manuel Belgrano.
En ellas se advierte el peso de su maestro Urruchúa como así también la influencia que tuvo Picasso, y no Duchamp, tanto en él como en aquella generación de eximios dibujantes argentinos. Las citas a Velázquez dan cuenta de una profunda admiración por ambos.Acaso no sorprenda q quien saber ver con la inteligencia de la sensibilidad, que es la intuición alerta, los más sutiles procesos de una obra- como la de Jorge Ludueña- al margen de las modas, las vanguardias y los mandatos contemporáneos. No hubiera sido posible tanto esmero en el oficio no se volara enteramente a la experimentación de técnicas nuevas. Técnicas que particularmente lo caracterizan.
Loredana Manca (Curadora de la muestra) Buenos Aires.
No desconocemos su valor como pintor, incluso las tintas estructuradas en grises podrían verse como pinturas. Pero la suya es una pintura dominada por el dibujo de formas rotundas, volumétricas y sólidas donde el color se juega a través de grises dinámicos hechos de veladuras y transparencias que describen con minucioso oficio las cualidades táctiles de telas, puntillas, frutos y maderas. Los ensamblados o corpóreos ahondan la exploración de una materialidad pintada versus una materialidad real.
Las figuras masculinas de Velázquez tienen un canon de ocho cabezas; Ludueña consigue cierto grotesco al modificar esa relación entre la cabeza y el cuerpo acentuando la robustez de las formas. La fuerte horizontalidad de los ambientes que se cierran sobre las figuras le suma monumentalidad a la composición.Cada pintura de Jorge Ludueña ha sido siempre sometida a elaboraciones precisas, por sensible o sensitiva que fuera y que lo sea hoy, su pintura, ella siempre ha nacido de un control mental riguroso, autentifico en las que la entrega creadora y el logro siguieron caminos paralelos. En momentos en que la pintura se dilata, descuento que el observador se detendrá en la contemplación analítica de sus pinturas, diría que para goce de la pintura misma Jorge Ludueña deleita a todos por igual con su obra sólida, vital, incomparable. Justo homenaje.
Loredana Manca (Curadora de la muestra) Buenos Aires.
Ludueña tuvo en vida importantes premios, el reconocimiento de sus pares, la admiración de sus alumnos y el interés de muchos coleccionistas. Muere sorpresivamente en 1999 cuando proyectaba volver a establecerse en Buenos Aires, dejando su producción como testimonio de una pasión por el arte.
