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Todo pasa por mi memoria

¿Cómo se puede conciliar que, al mismo tiempo, seas pintor en España y en Argentina?

El pintor, al mismo tiempo realiza su obra, completa su formación. Debo mucho a la experiencia vital de quienes vivimos en Buenos Aires en los años 50`s y 60`s, época en que la cultura fue una fiesta. También mi paso por el taller de Demetrio Urruchua fue muy importante. Después fue Europa, y finalmente Madrid, donde continúo mi formación. Esto me brindó el aporte del contacto permanente con los museos, que me permitió estudiar la pintura de los maestros caros a mis sueños, especialmente Velázquez, Goya y los flamencos. En definitiva: esto enriqueció lo que traería de equipaje.

¿Considerás que este último aspecto ha sido fundamental?

Si, ya que con mis compañeros de generación compartí la pasión por la pintura y por Europa, tal vez en la búsqueda de la fuente de nuestra cultura de inmigrantes y nos devorábamos toda reproducción que nos llegaba a nuestras manos; esto hizo que termináramos inconscientemente creyendo que el cuadro era la reproducción. En la mayoría de los pintores argentinos la superficie es cuidada y prolija. Para mí fue una novedad que la superficie pictórica fuera el resultado de una actitud expresiva con dudas, errores, manchas imprevistas, correcciones. Descubrí que toda la obra era como la vida misma, desde los clásicos a los contemporáneos. Y esto ha sido fundamental para mi pintura que se ha hecho más directa, más materia, más desligada de contextualidades, más yoica.

¿Te considerás un pintor de nacionalidad definida?

Muchas veces escucho hablar de la pintura clasificándola según los países y si bien existen algunas coordenadas que influyen en ello, la contemporaneidad, con su bombardeo informático, hacen que se vayan perdiendo estas características. Sin embargo hay cosas que tienen que ver con la genética. Yo, que soy la historia de América (mi padre de origen español y mi madre italiana) noto que estructuralmente soy español y que mi pintura es italiana. Lo nacional está por el español, y lo sensible por lo italiano. En ese sentido soy un pintor argentino, con las dos vertientes inmigratorias históricas en la sangre. Pero el vivir en España me ha aproximado conceptualmente a sus pintores contemporáneos.
De cualquier manera ya era antes un pintor mediterráneo ¿quién en América no es un pintor mediterráneo? Toda nuestra cultura nace en la vieja Europa. Solo en los países en la presencia indígena o negra es importante puede dar alguna variante. Los demás desarrollan sus propias características sobre esa base cultural.

El tema, ¿es un factor determinante en tu pintura?

No. Es un pretexto, aunque mi caso el ser figurativo mantengo una relación inevitable con él, ya que allí actúan los signos pictóricos. Evito la exagerada contextualizad, demasiada historia o excesiva singularidad. Nunca pinto un objeto característico. Mis flores son propias. Una jarra es todas las jarras que he visto en mi vida. Pinto con el modelo de la memoria que se nutre de lo cultural, lo social y lo personal. Todo pasa por mi memoria.

Jorge Ludueña junto al crìtico de arte, Fermìn Fèvre en Madrid, España.

Las etapas de tu trayectoria, ¿están determinadas por los temas o por tus modalidades pictóricas expresivas?

Fundamentalmente por los modos expresivos. Comienzo a pintar seriamente en 1958. Al poco tiempo aparecen en mis pinturas signos de marcado expresionismo, aunque controlado. Esta etapa llega hasta 1969. Entonces comienzan a aparecer características propias de la nueva figuración. Realizo muchas pinturas en blanco y negro. Mediados de los 70`s surgen aspectos ligados a un realismo, en cierto modo neoclásico (tal cual ocurrió con algunos pintores italianos y españoles de esa década como Giusepe Banchieri o Antonio López García). Retomo en los 80`s algunas formas elementales y la necesidad de estructurar sólidamente, aun con elementos postcubistas. Pero pese a las variantes evolutivas, un elemento las ha ido uniendo: el expresionismo que (más o menos exaltado según el momento) ha sido el factor común que hace a mi manera de ver la pintura.

¿Cómo caracterizarías a tu expresionismo?

Cuando hablo de expresionismo controlado, la confusión se produce porque se lo considera únicamente a través de lo gestual o de un crear exacerbado. Yo llego al expresionismo porque la exaltación conceptual de las formas. No es un hecho puramente gestual sino una posición -a través del tiempo- de mis signos profundos, que utilizo colocándolos de diverso modo. Por la ubicación que tienen, adquieren una característica en cada cuadro. Por eso mi pintura, con sus características expresionistas y los signos, se hace muy reconocible. Cada vez que pinto un cuadro hago mi autorretrato. De lo dicho puede concluirse que mi expresionismo es esencialmente latino, alejado a las exageraciones nórdicas ya sea en los aspectos temáticos o pictóricos y esta tenido de una fuerte característica personal.

¿Sos un pintor barroco?

Sí, soy un barroco convencido. La cantidad exagerada de elementos se origina en mi horror al vacío. Siento su carencia en espacios que otros pintores llenan con modulaciones de color. Soy un pintor de formas más que del color, un estructuralista que, como tal, equilibra el plano sumando elementos y desde luego no podría ser otro el resultado.

¿Te interesa la actualidad?

Tendría que contestarte que mientras esté vivo yo soy la actualidad. Todo lo que me rodea me incluye, me modifica, me altera. Nadie puede estar ajeno a la realidad. Creer lo contrario es una irrealidad. Todos son mensajes. No interesarme sería una ingenuidad. Ahora bien, entenderla es otra cosa muy distinta.

¿Hay una crisis de la pintura?

La densidad de la información hace que el pintor no tenga tiempo y capacidad para recibir todos los mensajes. Cumple con el rol de la vela de un barco. Solo recibe lo que en esa superficie el viento comunica e impulsa. Como consecuencia de esto hay una crisis en la pintura determinada porque el hombre, al no poder dirigir tal caudal informático, solo percibe su forma exterior y no sus contenidos, esto hace que el rumbo que toma no tenga objetivos claros, ni que sea fruto de un auténtico proceso interior.



*Crítico de arte Argentino fallecido en 2005.
La entrevista se efectuó en la ciudad de Madrid, en febrero de 1997.